La encina
Características:
La encina es poco
exigente en cuanto a la naturaleza mineralógica del suelo, pues vegeta con
lozanía en los suelos arenosos y sueltos procedentes de la descomposición de
rocas graníticas o de cuarcitas, parece abundar más en los terrenos calizos.
Prefiere un terreno seco o ligeramente fresco.
Su crecimiento es poco
rápido al principio, mientras que el crecimiento del sistema radical es mucho
más activo que el del sistema arbóreo.
La raigambre se clava fuertemente con una raíz
principal alargada, quebradiza y casi sin ramificaciones al principio, pero
después desarrolla raíces gruesas y profundas cuando el terreno lo permite,
pero en los suelos de poco fondo, las raíces laterales se extienden a gran
distancia del tronco y proporcionan numerosos renuevos o hijuelos.
La corteza es de color
pardo negruzco con grietas transversales y longitudinales de poca profundidad.
Su tronco es derecho o
algo torcido abriéndose su copa a poca altura. En su conjunto forma una copa
bastante ancha y redondeada que da mucha sombra durante todo el año pues su
follaje es perennifolio. Su ramaje muy denso e intrincado tiene las ramas muy
rígidas, tortuosas o flexuosas.
Las hojas son
persistentes, alternas, coriáceas, verdes en el haz, grisáceo-tormentosas por
el envés, elípticas arredondeadas con
dientes espinosos y 15 a 20 nervaduras secundarias.
El fruto es una bellota
alargada, sabor agradable cuando se le ha desprendido de corteza y piel. Está
rodeada en la base por una cúpula grisácea pubescente, semiesférica con escamas
empizarradas y obtusas. Se reproduce por semilla y por brotes de cepa y de
raíz.
Distribución:
La encina es el árbol
ibérico por excelencia. Se extiende por
prácticamente todas las provincias españolas, llegando a ocupar el 24,51 % del
área arbolada de nuestro país.
Falta en las provincias
gallegas aunque en el Sur de Lugo existen encinas aisladas que vienen a enlazarse
con rodales de la provincia de Orense. Escasea en Murcia y Alicante y no se
encuentra en las Islas Canarias. Vive desde el nivel del mar (Andalucía,
Santander, etc.) hasta los 2000 m en Sierra Nevada, pero los mejores montes
encinares se encuentran entre los 200 y 800 m de altitud.
En los encinares de
Salamanca, Cáceres, Badajoz y Huelva, la flora espontánea que nace entre y bajo
las encinas contiene más de veinte especies distintas de trébol silvestre. Ello
hace que el pasto sea muy rico en proteínas y el suelo se mejore grandemente.
Se convierte entonces en
un verdadero parque natural y en primavera y otoño el suelo se cubre de un
tapiz verde lujuriante donde pastan los ganados.
Época de Floración:
Florece en abril-mayo.
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