viernes, 16 de marzo de 2018

La encina


La encina
Características:
La encina es poco exigente en cuanto a la naturaleza mineralógica del suelo, pues vegeta con lozanía en los suelos arenosos y sueltos procedentes de la descomposición de rocas graníticas o de cuarcitas, parece abundar más en los terrenos calizos. Prefiere un terreno seco o ligeramente fresco.
Su crecimiento es poco rápido al principio, mientras que el crecimiento del sistema radical es mucho más activo que el del sistema arbóreo.
 La raigambre se clava fuertemente con una raíz principal alargada, quebradi­za y casi sin ramificaciones al principio, pero después desarrolla raíces gruesas y profundas cuando el terreno lo permite, pero en los suelos de poco fondo, las raíces laterales se extienden a gran distancia del tronco y proporcionan numero­sos renuevos o hijuelos.
La corteza es de color pardo negruzco con grietas transversales y longitudi­nales de poca profundidad.
Su tronco es derecho o algo torcido abriéndose su copa a poca altura. En su conjunto forma una copa bastante ancha y redondeada que da mucha sombra durante todo el año pues su follaje es perennifolio. Su ramaje muy denso e intrincado tiene las ramas muy rígidas, tortuosas o flexuosas.
Las hojas son persistentes, alternas, coriáceas, verdes en el haz, grisáceo-tormentosas por el envés, elípticas arredondeadas  con dientes espinosos y 15 a 20 nervaduras secundarias.
El fruto es una bellota alargada, sabor agradable cuando se le ha desprendido de corteza y piel. Está rodeada en la base por una cúpula grisácea pubescente, semiesférica con escamas empizarradas y obtusas. Se reproduce por semilla y por brotes de cepa y de raíz.
Distribución:
La encina es el árbol ibérico por excelencia.  Se extiende por prácticamente todas las provincias españolas, llegando a ocupar el 24,51 % del área arbolada de nuestro país.
Falta en las provincias gallegas aunque en el Sur de Lugo existen encinas aisladas que vienen a enlazarse con rodales de la provincia de Orense. Escasea en Murcia y Alicante y no se encuentra en las Islas Canarias. Vive desde el nivel del mar (Andalucía, Santander, etc.) hasta los 2000 m en Sierra Nevada, pero los mejores montes encinares se encuentran entre los 200 y 800 m de altitud.
En los encinares de Salamanca, Cáceres, Badajoz y Huelva, la flora espontánea que nace entre y bajo las encinas contiene más de veinte especies distintas de trébol silvestre. Ello hace que el pasto sea muy rico en proteínas y el suelo se mejore grandemente.
Se convierte entonces en un verdadero parque natural y en primavera y otoño el suelo se cubre de un tapiz verde lujuriante donde pastan los ganados.
Época de Floración:
Florece en abril-mayo.

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